June 11, 2010 – 10:35 pm
Tímidamente la idea viene a mi cabeza. ¿Porqué?. A mucha gente no le gusta bailar, e inclusive detesta verlo hasta en la televisión.
Inclusive lo he intentado solo, pero no es lo mismo si no hay alguien con quien hacerlo.
Hay muchas personas en la sala, pero no me siento cómodo o no me inspiran nada.
¿Qué es lo que me lleva a tí?, ¿qué es lo que me hace sentir contigo cosas que con otras no?
Te veo sentada, mirándome a los ojos, sintiendo como si ese instante me llamara a hacer algo para agradarte, o por lo menos invitarte a descubrir algo interesante; como cuando intentas encontrar la combinación de un candado que cierra una caja, donde hay una sorpresa que puede alegrarte el alma.
Quisiera aprender a provocarte, a que me sigas y a que yo siga tus contoneos, tu forma de jugar con cada expresión, cómo invitas a ser cómplice con tu mirada. Mi corazón late más de prisa al imaginar que movemos nuestros cuerpos al compás de la música, donde nada nos distrae y nos hace sentir bien, que podamos seguir nuestros pasos sin titubear; entenderte y así formar figuras en movimiento, desafiando la gravedad… como si flotáramos sin miedo a caer, ya que sabemos que el otro estará ahí para sostenerte.
¿Timidez?, sí, está presente. No nacemos aprendidos ni damos por sentado que nos conocemos a profundidad como para hacer movimientos seguros. Pero igualmente, descubrir cada detalle tuyo mientras aprendo contigo, es sin duda alguna algo cautivador.
Las caídas representan nuestras imperfecciones humanas, pero, así también realzan nuestra habilidad de volver a levantarnos e intentar de nuevo esos pasos. No te alejes… ni pienses que te abandonaré, la pena es momentánea ya que quiero volver a hacerlo y no fallar. Ganar más seguridad y sonreír porque más pasos nos salen bien a la siguiente vez.
¿Sabes?, igual esto no sólo podría ser para bailar, también podría ser para andar juntos, comprender, luchar… e inclusive, amar.
Posted in Otros |
No Comments »