Las espirales en una vida.

January 29, 2008 – 3:59 am

El título de esta anotación desconcierta, lo sé, pero creo que es apropiado para el tema que voy a tratar.

¿Nunca han visto alguna vez a una persona que vive “mal” o que no puede salir de su letargo?

Como alguien que vive con obsesiones, vicios o acostumbrado a una forma de vida dañina para ella misma y también para los demás.

Esas son personas viven en espirales.

Caminan en círculos sin darse cuenta de cómo están afectados viéndolos desde fuera. Algunos inclusive reconocen este hecho, pero se acostumbran de tal manera que no sienten las fuerzas/necesidades para salir.

Inclusive, nosotros mismos formamos nuestras propias espirales sin darnos cuenta antes, o nos damos cuenta hasta que alguien nos lo advierte.

Cada mente es un mundo, y son infinitas las explicaciones del porqué sucede; no se puede determinar o asegurar completamente la razón de actuar así.

Inclusive la persona afectada puede no encontrar la explicación para ello.

Hablo de esto porque últimamente, creo distintas personas que he visto y que de las que sé algo pasan por estas situaciones. Inclusive personalmente estoy luchando por salir de una espiral.

De lo que yo puedo explicar en lo personal, nuestra mente, la cual puede funcionar de infinitas maneras, se acostumbra progresivamente a tales acciones hasta llegar a un punto de no ver otra cosa más allá que aquello que queremos ver, sentir o pensar.

Y eso no significa que pueda ser algo concreto, también puede ser un estado de letargo e indesición ante cualquier cosa, ya sea algo o todo.

El salir no es fácil, pero es posible. La voluntad, un ideal, o un familiar (o amistad) que quiera demostrar que hay algo mejor fuera de esa espiral ayuda mucho.

Pero hay que recordar lo más importante: que uno mismo, en algún momento, piense que lo que sucede no está bien y que al final no nos hará felices.

A partir de ahí, puede nacer la voluntad, un ideal, etc. El resto es historia, salga bien o salga mal.


Algo que he aprendido en estos últimos días.

January 28, 2008 – 3:44 am

En efecto que cuando uno cree que sabe lo que hay, y que hay conciencia de lo que se tiene que hacer, luego caemos en cuenta que siempre hay detalles que pulir y errores que corregir.

Una cosa de ellas es aprender de los errores de otros.

Últimamente, la situación por la que estoy pasando no es buena, debido a que existe el peligro de que pierda el empleo debido a un inminente cierre de la empresa -pero ignoro si es evitable-.

Poco a poco se han descubierto cosas y pesan los errores y decisiones que se han hecho en el pasado. No se puede lograr algo sostenible si ni siquiera se dedicaron a buscar una posición segura que no cometa fallos al intentar funcionar de cara al público y también en la gestión interna.

Igualmente he aprendido muchas cosas, a nivel profesional y personal que hacen caer en cuenta que a pesar de que exista un ambiente y amistad, también existe un común acuerdo entre ambas partes del equipo (jefes y empleados) que se deben cumplir, ya que los motivos para trabajar son obvios: el sustento económico mensual.

Igualmente empiezas a darte cuenta que la formación profesional que recibas te abre puertas, pero no te asegura un éxito inmediato. Son dos detalles distintos que sin uno de ellos, la formula no funcionará.

Como moraleja, queda esta frase que me dije un día de estos:

“Estudia y saca esa carrera, si no quieres tener como jefe a alguien más tonto que tú”.

Una segunda cosa importante que he aprendido tambien es, que el afecto de una persona se demuestra con el tiempo y la insistencia. En otras palabras, que tengan fé en tí.

No es justo abandonar todo cuando muchos te han ayudado y han puesto su fé, cariño y recursos en tí.

De cierta manera, tienes una deuda con ellos.

Y estas son cosas que tengo que recordar cada día que pase de ahora en adelante….

Personalmente, y desde el fondo del corazón, agradezco al cielo por tener la suerte de tener conmigo a unas maravillosas personas que están pendientes de mí, aún en la lejanía.

Ahora, me toca responder y hacer lo que debo mientras pueda.


“Y los sueños, sueños son…”

January 23, 2008 – 9:37 pm

Así como lo dijo Pedro Calderón de la Barca, los sueños solo son sueños, un suspiro etéreo mientras nuestro cuerpo descansa y se olvida de la vida diaria.

Hace muy poco me tocó soñar, cosa rara en mí. Fué una experiencia extraña que me llevó a pensar más allá de la pregunta más común: “¿porqué soñé eso?”.

Los sueños que te llevan a experimentar imaginariamente tus miedos, son pesadillas, y al parecer esa clase de sueño fué el que experimenté.

Los sueños son reflejo de deseos que algunas veces no hemos realizado o pensado concretamente, o igualmente son la representación de nuestros miedos (sin importar si se ajustan a la realidad que vivimos o no).

Yo no me pregunto por mis miedos esta vez, sinó el porqué mi mente decidió representar algo no agradable para mí. Quizá sean los días que estoy pasando o también una incertidumbre causada por los actuales problemas a los que me enfrento.

Aún así, es la voluntad -y en parte el ambiente- los que determinarán si un hecho pasará o no.

Es mi voluntad una parte de los factores que me llevarán a hacer realidad ese sueño o pesadilla.

Igualmente los sueños y los deseos de los demás se mezclan en la realidad y son desiguales. Pero también hay que tener en cuenta que hay una forma muy común de soñar.

En fín, me pregunto si también los lectores de este espacio tienen alguna experiencia que comentar acerca de este tema.


-Casi- todo no es eterno.

January 12, 2008 – 8:52 am

La tarde se acerca por las montañas de un lugar algo remoto a lo que recuerda al hogar, todo el mundo ya preparó sus maletas y están en pleno regreso a sus hogares, cuando entonces…

-“Mamá…”

Un chico le habla a su madre mientras mira por la ventana un bosque poblado que se encuentra en la capital de un país ajeno al suyo. El viaje en autobús para regresar a casa será largo. El chico mientras mira por la ventana:

-“¿Porqué tenemos que morir?”, le preguntó con un rostro melancólico y triste.

-“Porque la vida es así hijo mío”, responde su madre con sinceridad.

-“Mamá, tengo miedo…” el niño empieza a llorar

-“¿¿y qué haré cuando ya no estén aquí??” balbucea el niño entre su llanto.

-“Tendrás que comprender que uno no es eterno” responde su madre…

Ahora, el niño ya es un hombre, y aún llora a veces mientras está sentado en su cama recordando un pasado en el que fué felíz mientras vivía con su familia.

Ahora entre sus lágrimas empieza a comprender, mientras padecía una fiebre, estando solo en un lugar lejano, a miles de kilómetros de su hogar…

-“Nadie es eterno, pero los recuerdos prevalecen. Nunca olvidaré tus caricias y tus mimos mientras padecía alguna enfermedad”.

Cierra los ojos…

Se serena…

Escucha el silencio alrededor de su habitación…

-“Ahora tengo que fabricar nuevos recuerdos que complementen el pasado, esta historia no puede acabar sin que vuelva a reencontrarme con los míos…”.

El hombre se seca las lágrimas y vuelve a acostarse, hoy no hay trabajo y el día se presta para volver a tomar la historia donde él la dejó.


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