Rabia.

July 29, 2009 – 11:20 pm

¿Porqué?

Porque la vida no es justa, y es un hecho que no se puede cambiar la mayor parte de veces. Nosotros los humanos no nos permitimos la justicia y muchos no son capaces de dejar vivir en paz a los demás.

También todo el mundo puede hacer daño, consciente o inconscientemente. Luego el problema está en si somos capaces de perdonar y reparar los errores.

Me da rabia que el negativismo de una temporada me haya hundido hasta el fondo para luego culminar con un golpe en seco que me dejó fuera de mis cabales.

Me da rabia que existan personas que aunque vean que son ayudadas y socorridas, no saben apreciarlo, y encima, son egoístas porque solo quieren estar bajo el cuidado de uno y no ver que también hay otras familiares que podrían echar una mano, y encima que sean sus hijas.

Me da rabia que aunque una esas hijas finalmente se haya dignado en cuidar a sus padres, luego traten de hacerlos regresar a nuestro hogar para quitarse el peso de encima.

Me da rabia que exista gente que no sea capaz de hacer un pequeño favor para que otros puedan respirar un poco de sus preocupaciones y desesperaciones. Todo por un maldito papel que puede permitir alimentar a una familia por un tiempo más mientras buscan un sustento en estos tiempos difíciles.

Me da rabia pensar en que existen madres que no sean capaces de dejar vivir y ser felices a sus hijas y que también existan hermanos insolentes e insensibles que no sepan tratar y apreciar con quien viven.

Me da rabia darme cuenta tarde el cómo hacer las cosas para no hacer daño a la gente y también hacer un bien para mí mismo.

Me da cosa seguir teniendo afecto por alguien, pero que te das cuenta que estás tarde para retribuir, aún si lo deseo intensamente.

Me da cosa ver que por más que busque una puerta, no hay alguna que se abra. Pero tengo la paciencia para vigilar por si alguien abre una… y aprovechar la oportunidad.

Siento mucho no tener palabras amenas por ahora, pero creo que no puedo contenerme al tener muchas cosas encima, quizá escribirlo hará que se alivie un poco y también que la gente pueda comprender el porqué un hombre no se siente muy bien en este día.


Tormenta y Maná.

July 28, 2009 – 12:21 am

Un día, me encontraba en casa solo y con el corazón en mal estado.

El clima estaba en mi contra, hacía un calor infernal y había calima por todos lados, no era día para salir ni nada por el estilo.

El calima es una leve tormenta de arena proveniente del Sahara que viaja por los aires gracias a los vientos que soplan desde el sur, esa arena se va volando desde ahí hasta las zonas sureñas y un poco más arriba de la península ibérica.

La arena se metía por las ventanas y ensuciaba la casa, así que no había opción más que aguantar mientras ese viento caliente y arenoso se debilitara.

Hablaba vía messenger con un amigo al que le comentaba mi problema, y me dijo que me calmara, y que no me sintiera mal, luego me comentó que me tenía que dejar porque tenía que salir a hacer un recado.

Yo estaba desesperado por no saber qué hacer en ese momento, el corazón no me dejaba en paz y estaba a punto de romper a llorar.

Luego de pasar una hora muy mala y amarga, algo inesperado pasó: tocaron a la puerta de la casa… y era mi amigo el que se presentaba.

“Pasaba por aquí ya que te veía mal, y me dije que mejor te visitara antes de que te mataras”.

Yo sonreí, y le agradecí la visita.

Esa noche hicimos pizza, comimos mucho y vimos la TV. Todo estuvo muy ameno.

Por algo, después de este suceso, pienso que el apoyo de un amigo es como el alivio a una fuerte tormenta. Yo estoy profundamente agradecido por ese detalle que tuvo conmigo.

De hecho, cuando el llegó a casa, la tormenta se calmó, así que la analogía se tornó en algo tan claro como el cielo de esa noche.

En serio, muchas gracias amigo mío, por lo que hiciste por mí ese día.


Liberación.

July 26, 2009 – 3:29 am

“No es lo mismo un pueblo devastado por una avalancha, que un pueblo devastado por una explosión de gas.

Por lo menos, la avalancha es una catástrofe que lleva su tiempo en gestarse y que es evitable no estando en su camino, y evitando los elementos que la puedan generar; mientras que una explosión de gas es un hecho sorpresivo y repentino, producto de una maniobra errónea perfectamente humana.

Ambos son errores que deben evitarse a toda costa, que no deberían ocurrir. Pero no son comparables, y que al fin y al cabo, son eventos que afectan, dañan y duelen.

Un pueblo puede renacer de sus ruinas o cenizas, pero requiere de tiempo para la recuperación. Puede que lleve días, meses o años para que recupere parte de la esencia de lo que fue, pero de ahí en adelante, dependerá de las voluntades para que coja el carácter que lo hizo especial, e inclusive formar algo nuevo que pueda hacerle honor a esa esencia del pasado

Yo, como habitante amante de mi pueblo, confío en que mi patria puede volver a resurgir y brillar como lo hizo años atrás, así como también su vecina y todo lo que significó para la región”.

La voz de la consciencia llama a la puerta, y dice de una manera suave, pero diligente, que ya es hora de despertar

“Alex, ya es hora”.

Y Alex despierta… abre los ojos, siente la claridad del día y por una vez más, después de tantos años de oscuridad, se siente en vida.

Su mente lo obliga a ponerse reflexivo por unos minutos, para luego tener la voluntad de hacer una llamada telefónica. El día ha llegado.

La tarde se asienta y deja ver un bello contraste de colores pasteles que iluminan la habitación del hospital. El ambiente era apacible y agradable, no parecía que estuviera en el hospital.

Una puerta se abre y una mujer entra a la habitación. Sara ha entrado.

Alex se encuentra sereno, sentado en su cama, esperando pacientemente y apreciando cómo los fríos colores del cuarto se ruborizan con ese cálido ramillete de colores que ese tiempo regalaba.

Sara se acerca a la cama, se detiene frente al soporte delantero metálico del mueble, y mira fíjamente a los ojos de Alex. El ambiente se pone tenso por unos instantes.

Y luego, Alex rompe el silencio.

-”Te he llamado porque es importante que hablemos”.

Sara duda en contestar, pero luego de unos segundos, responde:

-”Te he perdonado muchos errores, inclusive unos graves, pero ahora este no me deja más remedio que dejarte. No puedo estar contigo”.

Alex permanece observándola a los ojos firmemente y con atención. Sara decide continuar:

-”Fuiste una persona muy significativa para mí durante mucho tiempo, tuve años cruciales donde tú me apoyaste y creíste en mí… me enseñaste muchas cosas y también algo parecido a la esperanza, cosa que hizo que yo mejorara y avanzara mucho en estos años.

En serio… hiciste que la mejor parte de mí despertara y alzara las alas para poder enfrentarme al horizonte y volar. Al pasar el tiempo pude ver la luz y también el camino para poder salir de mis problemas y sufrimientos, y tú me acompañaste todo ese tiempo. Te tengo una gratitud por todo eso que hiciste en el pasado.

Pero ahora, yo no necesito de un hombre salvador y peor… que no sepa ayudarse. Yo te quise ayudar en todo lo posible, pero no me respondiste como debió ser, y eso me entristece.

Yo puedo seguir mi camino sola. Y espero que comprendas que no regresaré por más que me lo pidas. Ya he sufrido lo suficiente por ahora, entiende que puedes estar sin mí, y esto no puede continuar”.

Y se detiene cerrando sus labios, dejando como rastro un silencio que daba a entender muchas cosas, inclusive algunas que decían más de lo que se debería saber.

Alex, observa el rostro serio de Sara, y luego baja su mirada para encontrarse con esas suaves manos que con tanto cariño acarició y sintió en el pasado.

Cierra los ojos por unos segundos, mientras siente la agradable brisa de la tarde. Acaricia con su mano la suave sábana recién puesta en la cama que ofrecía un agradable aroma a perfume que le recuerda algunos momentos de paz y serenidad.

Y luego, decide hablar:

-”Sara… muchas gracias por tus palabras y por tu gratitud a todo lo que hice por tí en el pasado. Me alegra mucho saber que todo eso te ha servido para lograr muchas cosas buenas que tú posees ahora. Eso no me hace sentir tan mal por todo lo que ha pasado.

Hoy brillas mucho, pero aún hay cosas que necesitarás comprender.

Estas cosas no son tan sencillas de ver por ahora, pero con el paso del tiempo… en algún momento de tu futuro tu corazón te lo dirá y llamará a tu mente para razonar desde otro punto de vista.

Estas cosas le suceden a muchos, pero cuando las sufrimos, llegamos a entender el porqué muchas personas dejan de creer en el amor.

Eso es porque, muchos tienen el miedo a ser heridos otra vez más, o porque seguramente creerán que estando sin nadie que dé ese tipo de calor humano estarán mejor.

Yo contigo aprendí que el amor es algo bonito… como una flor… o un jardín de flores, algo que te pide una responsabilidad y una dedicación con medida para que ese jardín siga perfumando y embelleciendo el patio de nuestros hogares.

Yo sigo creyendo que se puede volver a amar a pesar de los golpes. Pero eso también sigue siendo un requisito de dos actuando por igual.

Si tú no deseas seguir y si no te sientes con la voluntad y ganas para seguir, pues adelante, sigue el camino que deseas seguir.

Pero te diré algo de lo que no te has dado cuenta: yo no soy el hombre salvador que tú creíste que era. Yo ya te había salvado hace mucho tiempo, cuando pensabas que la vida sería un camino oscuro con algunos roces entre la suavidad y la dureza. ¿O no lo recuerdas?, yo solo te hice ver que tú tienes mucha madera de valor para lograr lo que sea, y más aún cuando sea algo de bien… y tú me creíste.

Aún así, yo no soy ninguna clase de paladín. Yo solo fuí alguien que vió que tu estás hecha de algo muy valioso, y que fuí de las primeras y pocas personas en tu vida que supieron ver eso.

Luego, me gustaste, y después me encariñé de tí. Nos prometimos seguir un camino para consolidar lo nuestro donde la ayuda mútua era algo importante.

Yo soy consciente de que no iba a girar alrededor de tí, si no que era acompañarte sin atarnos, andar a conciencia, ejerciendo una complicidad de deseos y voluntad.

Pero los problemas nos causaron estragos, así también la falta de paciencia al final del todo.

Así como tú viviste años oscuros, comprende que también he pasado mucho tiempo y muchos dolores para poder quitarme este parche que tuve en mi ojo y que no me dejaba ver bien. Y me costó un precio muy caro.

Creo yo que es mejor tarde que nunca. Al menos no me pasó estando más viejo.

Pero bueno, ahora, tú tienes un nuevo enfoque y una convicción para salir adelante. Y la certeza de que no estaré dentro de ese plan.

Puedes irte con cualquiera que te haga sentir bien, y que si tienes suerte, pueda surgir algo que valga la pena. Pero me pregunto yo… si tal persona será capaz de hacer lo mismo que hice y sería capaz de hacer de nuevo, cuando eras alguien distinta a lo que eres ahora. O inclusive serte fiel y sincero hasta dentro de su espacio etéreo.

Quizá esté infravalorando de lo que es capaz la gente… pero yo creo que no muchos serán capaces de tal dedicación. Quizá me sienta aún celoso por eso, pero también puede ser que la vida te sonría y te de tal suerte.

Solo te pediré una cosa… y es que no desprecies mi amistad, porque aún aprecio tu persona y recuerdo con mucho afecto lo bueno que has hecho por mí.

Ahora, creo que debo irme, hay un camino que me espera con mis virtudes y defectos. En ese camino, me eliminaré el peso de muchos defectos, ya que necesito estar ligero para llegar a donde quiero.

Y si tú lo deseas, ahí dejaré el rastro por si alguna vez te nace el querer hablarme en el futuro. Yo estaré agradecido para entonces por tal detalle”.

Alex, luego se para y se dirige hacia Sara, la cual estaba callada, luego él se acerca, coge una de sus suaves manos y la besa.

Por unos segundos, la mira a los ojos, con una mirada triste. Pero luego se repone y suelta su mano para caminar hacia la puerta de salida.

-”Como sea, necesito caminar un poco. Quiero salir de estas cuatro paredes y respirar aire fresco, he estado viendo el jardín del hospital desde la ventana toda una semana, y me parece muy bonito… creo que le echaré un vistazo.”

Alex se va de ese lugar, paso a paso, para emprender una nuevo capítulo en su vida. Los pasos son algo cortos, pero seguros, y está decidido para sentar una nueva forma de brillar por dentro y luego por fuera.

El cielo, con una paleta de colores amena, seguía amenizando una cálida presencia dentro de esa habitación. Sara solo se quedó viendo cómo ese hombre se iba por esa puerta.

Luego, esa habitación quedó vacía.

Cada mueble, adorno y demás objetos, fueron los únicos espectadores del diálogo final de un capítulo de las vidas de dos almas gemelas. Los presentes de tales almas se dejaron mezclar para luego bifurcarse en dos caminos con destinos aún por escribir.

Hay nuevas páginas en blanco dispuestas a ser escritas, e infinitas historias que pueden ser plasmadas, y que pueden mostrar nuevos caminos, así tambien como terminarlos e inclusive volver a enlazarnos, dependiendo de los caprichos y las voluntades de esas almas.

Así que… la vida continúa, y hay que aprovecharla, porque solo hay una.


Tratando de despertar…

July 23, 2009 – 2:45 pm

No he parado de pensar…

Quiero despertar, pero aún hay dudas que invaden mi cabeza y corazón. No me es fácil acostumbrarme a este suceso, pero tengo que encontrar una salida…

He caído al vacío, he podido asimilar un poco y reflexionado.

Pero quisiera poder resolver mis dudas y superar algunos temores para poder despertar completamente.

Espero pronto abrir mis ojos, hablar… y levantarme.


Interludio

July 23, 2009 – 12:39 am

Cierro mis ojos…

Esta noche, decidí salir y no quedarme solo. Desde que sufrí un golpe doloroso, ahora tengo un gran temor a quedarme sin nadie que me acompañe.

Mis padres están mayores, ya no tienen la fuerza de antes cuando creía que ellos eran una clase de superhéroes que me ayudaban y me protegían de todo lo malo del mundo; y mis hermanos están creciendo, aunque conserven algo de su inocencia y todo su carisma, ya están empezando a alzar sus alas para emprender un vuelo hacia el horizonte, tratando de emular el despegue que hice hace varios años.

Mi primera etapa de la vida estuvo marcada por la timidez e inocencia, además de pasar momentos de felicidad sincera y despreocupada, a pesar de las condiciones económicas y sociales que se desarrollaban alrededor nuestro.

Luego crecí y conocí más cosas, habían muchas que estaban fuera de mi cálido entorno interno que no me gustaban, pero siempre pude encontrar algunas que se salvaban y hacían que el panorama se salvara un poco de mi vista selectiva y crítica.

Sigo caminando por las calles angostas del pueblo, bajo el frescor que la noche ofrece y da tregua en este verano caluroso. Las estrellas brillan, y todo parece bello.

Recuerdo las cosas que los seres queridos que viven en este pueblo, cerca de mí, me contaron esta noche. Fueron muchos recuerdos que me transportaban a otros tiempos y otras épocas donde la cotidianidad y las novedades se mezclaban para formar nuestra historia. Fueron unos momentos amenos y la charla hizo que me aliviara un poco.

Los olores que a veces penetran mi olfato también me hace recordar los ambientes donde estuve y anduve. A veces mi corazón late con fuerza y nostalgia, y las imágenes que quedaron grabadas de esos momentos regresan a mi mente.

Estoy lejos de los seres que quiero, y estoy cerca de otros que me aprecian y me ayudan. Y también estoy separado de otra alma que quiso tomar otro camino, y olvidar que yo también puedo ofrecer cosas buenas, y aún más después de aprender en base a las penas y errores que se presentaron ante nuestros corazones.

El amor se puede manifestar de muchas formas, así también el perdón y la compasión ante los errores que se comenten y el daño que pueden causar. No siempre uno es capaz de perdonar, pero hay momentos en donde intentas comprender el porqué algunos erran y dañan tus sentimientos. Puede ser que crean que hacen algo bueno por tí… o no, pero también pueden olvidar la fe de que uno se puede superar en cualquier momento.

Puede que un poco más de sacrificio hubiera curado el olmo enfermo que ya estaba en camino de ser algo bello y frondoso, antes de hacer borrón y cuenta nueva buscando sembrar otra semilla con la esperanza de que crezca igual o mejor que ese joven árbol.

Sigo caminando, y paso por lugares que ya he recorrido muchas veces, así también me traen recuerdos recientes que hacen que no olvide lo que hice, fui y lo que soy en este remoto lugar.

Hay veces en donde pasar página es algo más que recomendable, y en otros momentos, no pasar página también sirve para no olvidar y recordar el porqué estamos luchando.

Llego a mi casa, y no hay nadie quien me reciba. Todo el mundo está fuera y yo me quedé para cuidar el hogar mientras.

Deseo flotar hacia mi cama y olvidar mis dolores… espero que la suavidad de ella me haga sentir otras cosas más bonitas y olvidar las malas.

Cierro mis ojos otra vez…

Yo, Alex, pronto despertaré de esa cama de ese hospital… y hablaré.


Desdoblamiento.

July 22, 2009 – 2:03 am

-Me siento liviano. ¿Donde estoy?

Esa fué la pregunta que se hizo Dima. Algo había pasado y se sentía como si estuviera volando… o no. Era, más bien, como si estuviera suspendido en la nada.

Volteó hacia la derecha y no podía ver su cuerpo. Volteó hacia abajo y solo veía un fondo oscuro, el cual contrastaba con una claridad que se encontraba si volteaba a ver hacia arriba.

Habían gotas de agua que permanecían suspendidas en el aire.

Imágenes del pasado aparecían y pasaban a gran velocidad. Cada momento bonito, cada palabra de cariño y cada esfuerzo se fundían con los errores y las palabras de la ruptura en un caleidoscopio de ideas y sensaciones.

Era como una mezcla que generaba ganas de llorar, reír, sentirse triste y también de enmendar errores e inclusive retribuir si era posible. La luz que estaba arriba era tenue por momentos, y en otros, con un poco más de intensidad.

Estaba solo, y pronunciaba por momentos el nombre de su amada en silencio.

Recordaba las caminatas para buscar soluciones a los problemas que tenía, así también cada día donde no mentía y decía las cosas como eran, aún si fueran feas y vergonzosas, aún si significaran un enfado o una tristeza.

-”Sin ti no soy nada…”. Pronunció.

Luego, se dio cuenta que él era más que un alma deambulando por el universo. Ocupaba espacio en él… y aún si ese espacio era ínfimo, el universo sabía que existía y lo tomaba en cuenta de igual manera como lo hace con el resto de astros, constelaciones y galaxias que lo acompañan.

Así como hay astros que viven solos, apartados de los enjambres estelares, también hay otros que formaban un sistema estable y armonioso, ya sean en pareja o en grupo.

Dos astros pueden brillar más que uno. Otros solo consumen el brillo de sus semejantes y también algunos opacan el brillo de los demás.

Aún así, todos nacen, crecen, brillan y mueren. Y no importaba el tamaño o su brillo, todos terminan igual.

Aún si hay un astro que brille más que tú y te opaque, tú también puedes brillar y ese brillo siempre alguien lo notará. También ese brillo puede iluminar otro astro, y ese astro resaltará su brillo junto al tuyo.

Al fín y al cabo, siempre iluminan el Universo, el cual se regocija cada vez que ve a sus hijas e hijos iluminar su majestuosidad.

“Mientras más brilles, más tiempo permanecerá en el espacio ese brillo, y más astros notarán tu brillo”.

“Aún si morimos, ese brillo seguirá su camino por el universo, y muchos astros del futuro verán tu intensidad cruzar los infinitos años luz del oscuro espacio”.

El Universo sabe eso y sonríe con complicidad.

Algunos astros pueden girar alrededor de sí mismos, la gravedad los mantiene juntos y pueden seguir un camino armonioso mientras brillan. Si la gravedad se torna más fuerte, los astros chocan y se desintegran formando un destello que luego se opacará.

“No necesitas demasiada gravedad, solo ocupa la justa, porque así el astro que te acompañe tendrá la seguridad de que no chocarás ni se destruirán”.

El Universo lo sabe y tose para hacer un llamado e inculcar tal enseñanza entre sus hijas e hijos.

-”Contigo o sin tí, sigo siendo alguien”. Pronunció.

El hombre, el cual olvidó su nombre y su gris pasado, volteó hacia arriba. La luz era blanca e intensa. Al mirarla fijamente, parecía que el infinito estaba frente a su rostro y no dejaba de llamarle la atención.

Los dolores pasan y nuestra forma de brillar puede cambiar, pero aún así, seguiremos brillando y el Universo seguirá sonriendote, porque sabe que existes y ocupas un lugar en su vasto regazo.

La luz se volvió tenue una vez más… pero esta vez, se encendía y se apagaba de manera repetida y rápida.

Luego… se apagó.

Una enfermera había desactivado un interruptor que apagó una lampara de neón que estaba en la habitación.

El hombre, se encontraba en una cama, con una sábana blanca encima, entubado y con una vía que le suministraba suero a su pálido brazo.

Algo había cambiado. Ya no era el mismo.

-”Alex… ¿me escuchas?”.

La voz de una mujer irrumpía en ese silencio. Era Sara, y estaba con sus ojos desprendiendo lágrimas. La empleada que iba a limpiar el apartamento le avisó que Alex se había intoxicado gravemente y ella regresó de manera precipitada a la ciudad para verlo en el hospital.

-”Sara, perdóname por no quererme a mí mismo”.

-”Me has hecho mucho daño”. Balbuceó Sara entre lágrimas. “¿¿Cómo puedes hacerme esto??”.

Alex estaba reflexivo, y no mostraba signos de derrota ni algo que le hiciera sentir fatal.

Algo había cambiado. Y no volverá a ser igual.

-”Sara… cálmate, déjame reposar un momento ya que luego deseo charlar contigo. Deja tu enfado para después. Es mejor que cada quien repose por un tiempo y piense por su lado”.

Alex volvió a acostarse, y Sara salió del cuarto para apoyarse en una ventana del pasillo.

El sol estaba volviendo a brillar después de la lluvia. Y un ambiente de silencio reinó en ese tiempo. Las mentes no paraban de pensar en esos instantes, y Alex esperaba un momento de calma para poder hablar.

Eso si Sara estaba dispuesta a ello.


Caída libre.

July 21, 2009 – 1:20 am

-”Esto ha terminado”.

Esas fueron las palabras que Dima escuchó por el auricular de su teléfono en su apartamento. Su novia, Sara, lo estaba cortando.

-”¿Por qué no me escuchaste cuando te pedía que mejoraras? ¿Es que no ves que te lo imploraba?”

Dima no sabía como responder ante estas preguntas. Le decía las cosas que hacía, balbuceando, y con mucho nerviosismo.

-”¡Esto se puede arreglar!, por favor… ¡escúchame! Estoy saliendo a buscar empleo, también estoy estudiando el curso para desempleados… hasta estoy haciendo ejercicio mientras tú estás trabajando.”

Sara, al otro lado de la línea, rechinaba los dientes y le grita:

-”¡No es suficiente!. Y además me acusabas de que no te apoyaba y que no te quería. ¿Cómo quieres que te ame si tú ni siquiera te amas?”.

Dima, con una voz resquebrajada, respondía:

-”Yo te amo, no fue mi intención el decirte tales palabras. En serio, perdóname, ¡dame otra oportunidad!”.

-”¡NO!.”

Dima rompe a llorar. Era la primera vez que sufría una ruptura después de varios años de una relación que al principio fue dulce, y que al final derivó en un amargo y deprimente intercambio de emociones.

-”Ya no puedes hacer nada. No trates de convencerme de que estaré más para tí. El viernes regresaré a la ciudad, pasaré por el apartamento y me llevaré mis pertenencias. Iré a la casa de Marcos, al menos él sí me dio cariño y apoyo mientras tú te estabas amargando e ignorando mis consejos. No voy a estar con una persona que no se quiere y no puede ayudarse”.

Sara cuelga el teléfono abrúptamente. Dima sufría de un intenso dolor en el pecho y había entrado en un estado de shock. No pudo dormir esa noche hasta que salió el sol.

Despertó un par de horas después, disparando su tensión justo en el momento de abrir los ojos y pronunciar el nombre de su amada.

Hacía mucho calor. Fue a la cocina vestido nada más con su prenda inferior para dormir, abrió la nevera y sacó una botella con agua fría. Bebió del pico de la botella y dio unos grandes tragos. No sabía que hacer, estaba despistado y con una gran depresión. No desayunó esa mañana

Deseaba regresar en el tiempo, pero no podía, era algo imposible. Deseaba con todas sus fuerzas el no haber cometido esos errores que lo llevaron hacia la deriva. No era la primera vez que intentaba remontar en su vida, pero siempre cometía errores que le hacían fallar. Sara no estaba felíz desde hace meses y hacía todo lo posible por animarlo a triunfar.

Ese día, Dima solo hizo los quehaceres de la casa y salió a comprar unos víveres, y nada más.

Al siguiente día, ya no tenía hipertensión, pero aún estaba muy dolido y con una depresión que parecía no tener fin. No podía olvidar que las cosas se complicaron mucho y la situación estaba muy difícil en esos días. Intentaba olvidar el asunto, pero la imagen de Sara volvía a su cabeza y se tocaba el pecho a causa del dolor.

Esa noche, le dolía tanto la cabeza, que fue a comprar algunas pastillas a la farmacia. Al regresar, se tomó un par de tabletas celestes junto a un vaso con agua.

Al siguiente día, no podía levantarse, se sentía mareado, y sentía que alguien dormía en su lecho. Era… ¡Sara!

-”Buenos días cariñito” Y le dió un dulce beso.

Dima no podía creer lo que veía, Sara había regresado y estaba en su cama… ¡inclusive se mostraba cariñosa!.

-”¡Sara! ¿Cuando regresaste? ¿Aún estás enfadada conmigo?”

-”No seas tontito, ya habrá solución para todo.”

Sara se recostó a un lado de la cama y se puso a dormir.

Dima, se levantó y observó a Sara en la cama en su pijama, estaba durmiendo profundamente. Sintió que tenía sed y se dirigió a la cocina. Se dirigió a la nevera y sacó la botella con agua, bebió del pico y volteó a ver a un lado, algo había cambiado.

¿Lo que percibía era un color rojizo? La cocina estaba pintada con un color rojizo como las tejas.

-¿Cuando fué que pintamos esto? No recuerdo haber visto este color antes por este apartamento. ¿Y todos esos electrodomésticos? ¡Todo eso cuesta mucho dinero! Pensó.

-”Bueno… no importa”.

Pasó por la sala, y veía que había un televisor enorme de plasma en un lado, y en otro, un estante con muchos aparatos electrónicos caros. Dima empezó a preguntarse si Sara trajo todo eso y si gastó mucho, la verdad es que ella tiene su empresa que no le va mal, y ganaba decentemente.

Entonces, de repente, vió algo que brillaba en medio de la sala… un destello se manifestó y empezaba a brillar. Algo no estaba bien.

Luego observó que tal destello se volvió deslumbrante. Y una voz suave le empezó a hablar:

-”Dima. He cumplido los deseos que pediste”.

-”¿Ehh?”.

-”Ella no sabe nada de lo tuyo”.

-”¿Quien eres?”.

-”Soy una manifestación de tus deseos y delirios de anoche, he cumplido lo que querías. Ella no sabe de tus problemas.”.

Dima empezó a preocuparse, recordó a Sara y también recordó quién era él.

-”Pero si ella llega a saber… me volverá a dejar”. Dijo con mucho temor.

-”Yo solo puedo cumplir tus deseos, pero no puedo cambiar tu voluntad y tu autoestima. Esas cuestiones solo las puede resolver tu alma”.

El destello poco a poco se desvanecía, hasta que finalmente desapareció.

Dima estaba con lágrimas en los ojos y no podía soportar más la idea de que Sara iba a volver a descubrir que él no tenía la madera suficiente para superarse. Su voluntad, aunque en los momentos buenos estaba bien, al subir la cuesta mientras lucha hacía que se desvaneciera como lo hizo ese destello que se le apareció en su apartamento.

No podía soportar la idea de que iba a enfadarse mucho y terminaría por dejarlo otra vez. No era capaz de asimilar otro golpe tan duro como el de hace un par de días.

Dima abrió la puerta de cristal del balcón donde se puede acceder desde la sala, y se lanzó al vacío.

Cayó en un negro abismo donde la gravedad lo hacía dirigirse hacia su destino.

Suena la alarma del relój, y marca las 8 a.m. Era jueves y el sol ya había salido y sus rayos se colaban por las persianas de la ventana.

Dima permanecía inerte en la cama, la sabana le cubría medio cuerpo y su rostro estaba pálido y sin aliento. A un lado de la cama, en una mesa de noche, había un blister completamente vacío y una caja vacía de Valium.

Y en el suelo, había una botella vacía de Vodka.

Los hombres como Dima… sin voluntad y sin ganas de vivir; aunque tengan todo y una persona entregada para su apoyo, no son capaces de enfrentarse a los problemas cotidianos de la vida. Ni tampoco pueden soportar los golpes que la vida puede dar. Prefieren esconder su cabeza en un agujero como las avestruces y esperar a que todo se solucione.

Las cosas buenas no son como el maná del desierto. Y aún si aparecen, pueden perderlas rápido porque no saben cómo aprovecharlas. Ni tan siquiera el calor humano ni el afecto ni el cariño.

Luego, un teléfono suena, da cuatro toques… y luego un aparato se activa y reproduce una grabación.

-”¡Hola! No nos encontramos en casa, pero puedes dejar un mensaje después del tono.”

Lanza un pitido. Y se escucha una voz:

-”Cariño, perdona por ser tan dura contigo el lunes. En serio… te pido que no me vuelvas loca con tu depresión. Quiero que te mejores y no pienses en tonterías. Estaré mañana de vuelta y hablaremos. Cuídate mucho. Un beso.”

Y el contestador deja de grabar…

Además ni siquiera pueden tener paciencia para todo. Ni siquiera para detenerse a pensar que las personas también pueden ser capaces de perdonar mientras tengan la fe de mejorar y superar los problemas de la vida.


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