“Un mensaje previo…”.
August 17, 2009 – 2:12 amEn un día reciente, abro un correo.
Me lo mandó una persona que acabo de conocer y que está dispuesta a ayudarme. El escrito, en el fondo, dice muchas cosas:
“¡Hola!
Te mando un cálido saludo y un abrazo. Es un gusto conocerte y un gusto saber que te has encomendado a mí para brindarte ayuda.
Sé que estamos lejos, pero me pareces una buena persona ya que tu hermano me ha hablado mucho de tí.
Además me ha hablado de tu caso y a juzgar por lo que me ha dicho, parece que tienes un gran conflicto interno el cual me parece muy bien que quieras superar.
Veo muchas cosas en tí, pero no obstante, si deseas lograr la estabilidad emocional que quieres, es importante que tú las descubras, es importante que antes de intentar ayudar a otros nos ayudemos a nosotros mismos. Por una parte parece que te molesta que no te apreciaran por lo que eras y eso te duele.
Hay cosas en las que yo puedo ayudarte, pero definitivamente todas esas cosas necesitan que tu quieras solucionarlas. Quien trabaja aqui en la resolución de tus problemas eres tú y solo tú. Lo único que puedo hacer yo es indicarte qué te puede servir, que necesitas ver con otros ojos.
Pero lo mas importante aún, es que vas a ir a lugares dentro de tí que no quieres, pero que tienes que ir. Y te va a dar miedo y te va a doler. Y muchas cosas empeoraran primero antes de que se comiencen a arreglar.
Te diré algo… el que sufras o dejes de sufrir no dependen del amor, dependen de las ideas que nosotros tenemos. El sufrimiento viene de una idea y no de un sentimiento. A veces antes de atesorar lo bonito necesitamos quermarlo todo y destruirlo, igualmente estar bien por si en algún momento se decide hacer algo.
Si tú quieres, puedes contarme todo lo que quieras, descargar todo lo que quieras.
Por ahora te recomiendo reflexionar sobre las causas de tu autoestima, qué es lo que esta detras de tu autoestima, por qué es que se conformó asi. Punto clave: busca causas, pero guíate por las consecuencias.
Por ahora solo te puedo decir eso, así que espero que te dirijas al pueblo y que hablemos. Tienes que reflexionar mucho.
Sin más, me despido, será un gusto conocerte y que charlemos sobre tus cosas.
Cuídate y que te vaya bien en todo.
Silvia”.
Bien…
Parece que me tocará realizar mucho trabajo para dejar de cojear.
No me importa si será duro, solo quiero salir de esto.
