Sesión con Silvia -I-

August 18, 2009 – 2:13 am

[ Sesiones: I II III IV V ]

Karl se sienta en la cama, y ve la luz de las casas que se filtran por la ventana por la noche.

Se fué antes a ver a Silvia, persona que le da una guía para buscar esa salida que necesita.

Observa el contraste de la oscuridad con los débiles rayos de luz del ambiente urbano, los cuales iluminan su rostro, pensativo y reflexivo.

Hoy habló con Silvia y ella fué al grano, tuvieron un primer contacto muy directo, sin rodeos ni pelos en la lengua.

Hubo varias ideas y detalles que Silvia puntualizó y que Karl pudo entender, aunque llevará algo de tiempo asimilarlas.

Lo primero que tuvo que aprender fué lo siguiente:

-”Quieras o no, ella te afecta todavia”.

-”Me preocupa su bienestar, no sé nada de ella, pero a veces siento la corazonada de que la está pasando mal, pero talvez me estoy equivocando”.

-”¿Y qué piensas hacer al respecto?”.

-”No puedo hacer nada, es ella quien debe pensar bien a donde se dirigió”.

-”Es bueno saber que conscientemente te desligas de lo que no es tu responsabilidad, pero sentimentalmente sigues unido a eso, si no no te preocuparia cómo esta ella. Algo que quiero que veas es que hay muchas opciones, y es pertinente que tu dolor no las nuble. La mejor decision no se toma pensando mucho, la mejor decision se toma cuando se tiene informacion”.

-”Es verdad”.

-”¿Sabes?… a veces para apreciar mejor el cuadro no tienes que estar tan cerca del mismo. Entre más lejos estés mejor puedes verlo. Necesito que pienses más con tu cabeza que con tus sentimientos”.

-”Sin importar en qué termine esto, voy a recuperarme”.

-”Me alegro”.

Silvia siguió preguntando sobre cómo saldría de su problema, y Karl le respondió con las metas que desea lograr.

-”No has respondido mi pregunta, ¿has notado que todo lo que me has dicho por el momento no tiene nada que ver con tu recuperación?”.

-”Tengo algo dicho, esas cosas son expectativas, pero, creo que no son ilusiones; no puedo hacerme ilusiones de algo que no parece ser”.

-”¿Y que es una expectativa?”.

-”Una imagen de algo que se espera que pase. pero para eso, tengo claro que tengo que trabajar”.

-”Es bueno que tengas claro que debes trabajar. ¿recuerdas que te dije que esto no iba a ser facil?, y que había que ir a donde no quieres”.

-”Concuerdo con eso”.

Silvia puntualizó que es difícil ser muy cuestionado, y luego le dijo a Karl:

-”Ahora estás en tu zona de comodidad, dentro del dolor dentro del caos, pero estás en tu zona de comodidad. Estás viendo un pedazo de la pintura y estas tan cerca que no sabes que si retrocedes veras completa la imagen. Me alegra saber que tienes aspiraciones y te has puesto metas, me alegra saber que quieres tomar las riendas de tu vida y trabajar por desempeñarte mejor. Pero hay algo que no ves todavía”.

-”Debo ver todo el cuadro”.

-”Me dices que tu forma de recuperarte es sobresalir académicamente”.

-”El hecho de superarme académicamente será el producto de mis nuevas actitudes, esas actitudes son las que denotarán mi mejora”.

-”Finalmente contestas mi pregunta”.

Silvia vuelve a preguntar:

-¿Cómo vas a llegar a tu recuperación?, ¿cuales son los pasos a seguir?

-”Tengo que repararme por dentro, y tengo que romper cosas para poder llegar al lugar donde quiero… y me dolerá. Solo que, no sé, supongo que te refieres a olvidar mis angustias”.

-”El olvido es la madre de todos los fracasos”.

La charla continuó, y Silvia dió una explicación del por qué es importante centrarse en la solución:

-”Quiero que te des cuenta cómo a veces nosotros nos negamos a contestar y nos vamos por las ramas, porque ir a la raíz duele. No quiero que huyas del dolor”.

-”¿Cómo llegaré a mi recuperación? supongo que tengo que encontrar esas cosas que minan mi alma…”.

-”Exacto. Y esas cosas que te hacen daño… duelen, dan miedo, no son cosas agradables y preferimos dejarlas ahí. El problema es que dejandolas ahí… no se irán ni se resolverán. La respuesta parece sencilla: cortar los males de raíz, ¿pero realmente lo es?”.

-”No, conlleva a una odisea, una pequeña idea que contiene una tempestad”.

-”¿Y qué suele hacer el hombre ante la tempestad?: Huír. Pero cuando conoce la tempestad sabe que puede y no puede hacer. Eso le pasó a nuestros ancestros, no conocian tantas cosas… les daba miedo… huian, se refugiaban. Cuando conocían, lo dominaban”.

-”Y luego inventaron los pararrayos. Aprendieron a enfrentarse a la tormenta”.

-”Así es. Mi trabajo aquí es empujarte a esa tormeta y acompañarte en la misma, es tu tormeta, y tienes que conocerla para luego dominarla”.

Karl comentó que se había organizado un horario que tiene que respetar, y Silvia dijo que eso estaba bien. Aparte, Silvia preguntó qué no le gustaba de él, y Karl respondío que a veces sufría la culpabilidad de sus fracazos, así también por tener obsesiones, sin llegar al extremo.

-”Te gusta culparte y halarte errores. Sientes que mereces sufrir”.

-”He sufrido mucho que a veces he pensado que no me merezco nada. Y no es así… todos merecemos algo. Yo me merezco cosas y ya estoy tardando en luchar para obtenerlas; en serio, me merezco mucho”.

-”Me alegra que pienses así, ¿pero que está detrás de esa frase?”.

-”Que las cosas no caen del cielo, tengo que recuperarme, si no, no voy a disfrutarlas a plenitud”.

-”¿Tú crees entonces que si no haces las cosas bien no las mereces?”

-”Creo que deben haber méritos por las acciones”.

-”Te gusta racionalizar las cosas. Solo te diré algo que es muy importante: simplemente por que eres ser humano mereces todo. No solo porque lo digo yo, hay cartas magnas que validan tus derechos. Es cierto que para obtener cosas tienes que trabjar por ellas pero eso no significa que no las merezcas porque fallaste. Está bien equivocarse, es importante equivocarse, es un deber y derecho equivocarse”.

-”Entiendo”.

Silvia preguntó a Karl cómo se sentía. Karl respondió que con una punzada en el corazón, causado por a idea de perder lo que más quiere, y verse apartado en la sombra de por vida.

-¿Sabes?… es difícil… pero primero tienes que perdonarte tú por eso. Pero más importante aún, tienes que estar comodo contigo mismo y saber que lo hiciste lo mejor que pudiste. Es triste estar complaciendo a los demás”.

-”Bueno, supongo que es verdad lo que dices, fué lo mejor que pude hacer en ese momento… en esos tiempos”.

-”Así es”.

Silvia siguió hablando con Karl, que no podemos ser los mejores en muchas cosas, ya que siempre hay alguien que puede hacerlo mejor. Luego, dejó a Karl varias preguntas importantes que tiene que resolver: por quién hace las cosas, y preguntarse por las consecuencias del fracaso, así iguamente, el cumplir con varias tareas de reflexión y mejora.

-”¿Cómo te has sentido y que progresos ves hasta ahorita?”.

-”Me duele, no lo niego. Y creo que el problema está en mí, dentro de mí, por algo fallé en la relación, porque no respondía bien, porque no funcionaba bien por dentro”.

“Yo creo que tienes culpa… pero creo tambien que como todo en la vida nadie es culpable por completo o inocente por completo”.

Karl, se encuentra ahora en la cama, en una habitación de la casa de su hermano, él aún no ha regresado, pero estará pronto.

Mientras, sigue reflexionando y planeando las cosas que hará pronto en este último año que le queda en su pueblo.

El sueño lo vence poco a poco, cerrando sus ojos secos después de llorar recordando sus dolores, invitándolo a dormir y reponerse, ya que mañana será otro día.

Otro día para vivir, trabajar y reflexionar.


No comments yet.

Post a Comment


Anti-spam measure: please retype the above text into the box provided.

  • Archives

  • Categories

  • Misc