Sesión con Silvia -V-
September 10, 2009 – 11:51 pmLa noche es muy tranquila, y hay algunos niños jugando, aprovechando los últimos coletazos del verano, ya que está a punto de empezar el año escolar.
Hay algo de silencio por las calles, ya no suelen ser tan ruidosas como lo fueron en verano. Mientras, Karl veía las estrellas y disfrutaba de la brisa nocturna mientras estaba sentado en un banco de un parque cercano a su casa.
Igualmente, recordaba la reciente sesión que tuvo con Silvia, donde se intentó desenredar algunos nudos fuertes que dolían.
[…]
Silvia saluda a Karl y le pregunta:
-¿Cómo has estado?.
-Mal.
-¿Qué sucedió?.
-Pasó un episodio feo en casa…
Karl explica como puede a Silvia todo lo que sucedió: la pelea y la angustia sufrida ese día.
-O sea que el piensa que tu eres un holgazán.
-El hecho de pasar por estar en la carrera no no sacarla y que estoy aquí cuando al principio no era una buena idea… ya que había regresado a casa para hacer la titulación. Fué así porque no tenía trabajo, antes estaba trabajando y estudiando y la empresa donde estaba se fué abajo.
-¿Y luego qué pasó?
-Pues decidí salirme porque todo salió mal, y luego de estar buscando trabajo todo ese verano, no pude encontrar nada. Bien, luego me fuí a la casa de mi tía, todo empezaba bien, pero luego vinieron de visita mis abuelos… y bueno, eso ya es una carga. Y encima, luego la visita los padres de mi tío.
-Les ha tocado muy difícil.
-Se supone que solo fué para los meses de octubre… hasta diciembre y luego desde enero hasta abril. Luego ocurrió un accidente feo donde la señora se cayó y se fracturó el cráneo, terminando mal del ojo recién operado y con el que empezaba a ver bien, y con el Parkinson y con la cadera mala de otra caída que tuvo años atrás. Resulta que las hijas casi ni hicieron caso a sus padres. Solo nosotros nos quedamos con el marrón. Al final, fueron nueve meses de desgaste y aún así, quedó algo de malestar cuando se fueron.
-¿Y qué de las hijas de la señora?.
-Son mayores y viven en otro lado. El caso es que a nosotros nos cayó la tarea de cuidar a esos ancianos
-¿Qué piensas hacer al respecto?.
-¿Yo?, ese no es mi problema, yo solo voy a hacer bien todo en casa, terminar este año y luego me voy.
-¿Hacia donde irás?.
-Eso estoy planeando detenidamente. Para eso voy a contactar a mis amigos, ya que en general para la titulación que tengo, hay empleo en ciudades grandes, pero en este pueblo no.
-Oh, ya eres técnico.
-Casi, solo queda este año y luego bye.
-¿Cómo sigue el ambiente en tu casa?.
-Se ha calmado, pero no sé en qué terminó todo. George me dijo que el cabreo era por mí, pero creo que hay más cosas en el fondo que no me han dicho y ni necesito saber. Puede que no haya aprovechado la oportunidad que tuve, pero igual, yo también ayudo en casa y no me pongo rebelde y estúpido como los hijos de otros conocidos.
-¿Y porqué crees entonces que pueda ser el disgusto?.
-Me dijo que llevaba años sin lograr algo, y le dí la razón, pero ignora algo, y es todo lo que viví en todo ese tiempo.
-¿Y porqué no saben ellos eso?.
-No sé, ellos no son de las personas que quieren saber de todo lo que ha pasado por donde voy. Yo les cuento a veces, pero, es como si respetaran o no husmearan en mi intimidad, y yo igual respeto la suya.
-Pero a mi lo que me llama la atención es que no les has contado tus dificultades y eso no implica que esten invadiendo tu privacidad. Eso es tu queriendo apoyo de parte de ellos.
-Tengo que aceptar que al principio yo no aproveché la oportunidad, y tuve apoyo en varios aspectos, quizá lo que faltaba era un apoyo emocional o algo así, y no estoy despreciando lo que hizo Amanda por mí, sino que no me organizaba bien, me costaba estudiar, y en serio, me daba algo de vergüenza la trayectoria que llevé.
-¿Y que pasa ahora?, ¿porqué no les cuentas que pasó entonces?. Así es posible que te comprendan mejor.
-Puede ser, pero no sé, fueron cosas a las que me enfrenté.
-Yo solo te lo menciono porque los reclamos que tienes ahora son por sucesos del pasado. Son las consecuencias que ya estás acarreando, y así como tú necesitas información para tomar buenas decisiones, tus tíos y el resto de la humanidad también precisan de información.
-Te diré, el carácter de estas personas es especial, mi tía tiene un genio del demonio, pero al final es buena gente y comprensiva. Mi tío, por otro lado es más frío, callado y suele tener también un carácter serio, y en otros casos, “con mala leche”; pero es buena gente y lo mejor que hago es no molestarlos… hacer las actividades de casa y así.
-Veamos… entonces tú optas por no decir nada porque tus tíos son bien temperamentales y fríos, pero en el fondo buena gente y crees que eres un estorbo y ellos no necesitan eso.
-No creo que yo sea un estorbo, pero entiendo el enfado de mi tío.
-Cuando dices lo mejor que hago es no molestarlos, es porque te consideras un estorbo, los estorbos molestan.
-No sé, tienen gustos distintos, tienen sus cosas aparte. No es que comparta mucho con ellos, creo, pero también charlo con ellos. Mira que lo que pasó ayer, me dolió mucho ver a mi tía llorando y sé que estuvo así la mañana y parte de la tarde.
-¿Por qué huyes a lo que te dije?
-No, no huí. Fuí a hablarle, ya me molestaba porque a veces tiene unas formas de ser muy bruscas ya que mi tía hace muchas cosas por él porque lo quiere… y él responde fríamente. No se le puede tratar así a la mujer que te quiere. Luego salí de casa porque el ambiente estaba feo, y porque sé que tenían que hablar a solas. Yo le dije que a pesar de la frialdad de nuestra relación, yo lo estimo mucho, y lo considero como una gran persona y un ejemplo a seguir, pero que a veces nos ponemos tontos y decimos cosas que creemos que no pasa nada, pero le duelen a tus seres amados. Se lo dije así como yo le hablé a mi tía y que ella le comprendiera. Que él también comprenda a mi tía, le dije que me dolía que también él pase por momentos así.
-A ver… dime, ¿qué es lo que tanto te molesta?. Hay algo ahí que te está molestando tanto.
-Bueno, lo que pasó ese día, que él hizo llorar a mi tía, pero ya pasó, creo.
-No, eso no es, eso es lo de encima.
-Bueno… antes de hablar contigo, estaba con otra tía que va a la casa a realizar algunas tareas, y me dijo que me admiraba por soportar todo esto que pasó, en esos nueve meses. Y que me tocaba aguantar a gente con un genio duro de roer, me dijo que si a veces no me sentía mal o algo así. Y yo le dije que sí, que hay momentos donde me trataban mal cuando no me lo merecía.
-Entonces, ¿qué es lo que tanto te está molestando?. ¿Porqué no respondes a mi pregunta?.
-Tengo límites, y en momentos me hartaba de estar en un lugar donde, mientras yo no le hacía mala cara a ayudar a hacer limpieza, hacer comida, etc; por momentos, cuando hacía algo mal, despotricaban con fuerza… “haz todo bien, haz todo bien, ¿es que no te lo he explicado tantas veces?”.
-Entonces en parte lo que te molesta es que te traten mal a pesar de que intentas cumplir con lo que te piden.
-Sí.
-Falta la otra parte. Tienes que ver todo el cuadro.
-No, no es miedo… solo que no sé cómo colocarme para verlo mejor.
-Veamos… hay dos temas que me has contado hoy: uno con más fuerza que el otro. En uno has insistido más y es en el que más has huido. Pero todo viene de una misma historia: la historia que ocurrió en casa con tus tíos.
-Hmm…
-Te lo dejaré de tarea, que le des vuelta al enfado que te generó toda la situación. Ya desenmarañaste una parte: tu enfado por la perfección, por qué te tratan mal. Falta el otro pedazo.
Luego de una pausa, Silvia le pregunta a Karl si ha respondido a algunas preguntas que le formuló semanas atrás. Karl responde:
¿Porqué quién hago lo que hago?. Pues por mí. Lo hago porque yo tengo derecho a un espacio, a estar con personas que me quieran y también por desarrollarme. Sobre mi autoestima: siento que yo no soy un lastre, pero que también los errores pesan y si me han apoyado es porque me quieren y me estiman como una persona que vale. El punto es que no importa si caí muchas veces, lo que interesa es que me levante, ya que si me apoyan es porque me quieren ver estando bien, sintiéndome bien y realizandome. Sobre las consecuencias del fracaso: creo que si no conociera lo que es, no aprendería lo que significa aceptar un problema y ver cómo mejorarlo, si no conociera el fracaso, sinceramente sería un ser perfecto o un ciego que no ve sus detalles internos.
-OK, es todo por ahora.
[…]
*Bostezo*
Karl se levanta del banco, y se estira un poco. Está sereno en ese momento, y decide empezar a caminar de regreso a casa.
Mientras, al recordar esa sesión, sigue pensando ya en lo que hará en estos días, ya que pronto empezará “el principio del final” de esta etapa transitoria.
Hay que dejar que las cosas se enfríen un poco, pero también hay que hacer todo bien y con esmero. No hay que desaprovechar el tiempo, ya que Karl espera con muchas ganas obrar y dejar que todo pase rápido.
Pero por esta noche, hay que ir a descansar. El reposo vendrá bien para aclararse mañana.
