“Aún te sigo en la distancia”
October 14, 2009 – 12:08 amUna suave voz se escucha entre los árboles…
Karl…
Soy Lucis. Sé que te estás sintiendo un poco mal, puedo percibirlo aún si estás en la cama y no me hayas visitado desde hace mucho. Yo también te acompaño aún si te encuentras lejos, soy quien te acompaña hasta el final de tu vida, alegrándome por tus alegrías y llorando por tus penas, apoyándote cuando luchas y consolándote cuando sientes que no puedes más.
Serénate, aún posees salud y juventud, aprecia lo que tienes ahora mismo, ya que hay mucha gente que sufre mucho y mataría por estar en tu lugar.
No olvides que existe una familia que también te quiere a pesar de la distancia, igualmente otras personas que te recuerdan de una manera u otra.
Aún puedo sentir que tu corazón a veces irradia un poco de dolor al recordar el pasado, pero no decaigas, que siempre hay cosas buenas en este mundo que esperan a que sean descubiertas.
Trabaja por ti y enfréntate a los demonios que te hicieron fallar antes. Piensa en que más adelante habrá una recompensa por toda la lucha que ahora haces.
Por tu corazón, no te preocupes, las cosas surgen y vienen sin avisar. Aprende de tus errores y sé un buen hombre. No lo olvides. Lucha y demuestra que tienes muchas cosas buenas que ofrecer. Ya habrá alguien que te apreciará, no llores.
Descansa lo necesario, ya que sé que la rutina a veces puede ser aburrida, pero no será para siempre. Una vez salgas, tú irás donde desees y formarás tus reglas para vivir y seguir adelante.
Sé que toda esta experiencia te servirá de algo.
No olvides visitarme de vez en cuando, recuerda que soy tu estandarte de la idealidad, sé que me has creado con mucha ilusión, y eso me honra; y hago todo lo que esté en mis manos para tu bienestar y felicidad.
Ahora, mantén tu mente en blanco y repárate, aún falta tiempo para llegar a esa fase en la que tanto deseas estar.
Mañana será otro día. Cuídate mucho.
Te mando un cálido abrazo.
Mientras la ventana de la habitación seguía abierta, el viento fresco del otoño invade el ambiente, y mientras, Karl dormita entre sus sábanas, abrazando como es de costumbre su almohada.
Sus ojos entreabiertos siguen perdidos entre la luz de la noche.
Y poco a poco se cierran hasta olvidar momentáneamente esa herida que trata de cicatrizar.
Buenas noches, no hay más actividad que realizar por ahora. Y aún hay más para mañana.
-”Gracias, y que descanses. Mañana será otro día”.
